En la música de JJ late una gran potencia emocional

En la música de JJ late una gran potencia emocional

La Sinfónica de Guayaquil, (OSG) interpretó varios de los temas principales del “Ruiseñor de América”, Julio Jaramillo en dos conciertos masivos. Dante Anzolini, director de la OSG, explica en esta entrevista su relación con la música popular.

¿Recuerda cuando escuchó por primera vez a Julio Jaramillo?

Lo escuché hace muchos años cuando era un niño en Italia, mi país de nacimiento. Mi mamá, que era chilena, mantenía una intensa relación con la música latinoamericana, pero de otro lado mi padre, priorizaba otra vertiente musical y escuchaba Giuseppe Verdi, ambas son referencias muy interesantes, que influenciaron de manera definitiva en mi vida.

¿Qué emociones le transmitió Julio Jaramillo y la música popular?

Hay una homologación que cruza de todas las músicas populares, un espíritu que se expresa en temas como La Cumparsita del uruguayo Gerardo Matos. En temas así, surge un placer inmediato, pues late una gran potencia emocional. Al principio, esto chocaba con lo que interpretada diariamente, que era Bach. Hay una gran diferencia entre escuchar al tanguero uruguayo Julio Sosa, o a los brasileños Tom Jobin o Caetano Veloso. Sin duda mi impronta fue buscar cómo insertar en el mundo europeo esos ritmos tan distantes. En mi vida ordinaria vivía, además, en la frontera de varios mundos, por un lado era el encargado de los teclados en una banda de rock mientras en una orquesta tocaba la Viola. Mudaba de universo a cada momento.

Durante el ensayo de la Sinfónica estuvo especialmente expresivo, ¿buscaba transmitir a sus músicos esa fuerza excesiva adicional de la música popular?

La dificultad de quienes hacemos un tipo de música es que, generalmente, desconocemos la fuerza de otros lenguajes que forman la babel planetaria. En el ensayo que acabo de terminar, mi tarea como director era integrar la interpretación musical con la voz de Jaramillo. Me interesaba subrayar los momentos en los que se habla de amor, de tristeza, de emociones. Sin embargo este tema la “separación entre lo académico y lo popular” es posible tomarla desde otra perspectiva: Bela Bartoc escribió una pieza muy compleja, en el que transcribió una canción popular húngara, que decía algo así. “en aquella colina yace quien fue la luz de mis ojos”, y claro transmite lo vivido después de la II Guerra y otras grandes tragedias que se vivieron sobre todo en Europa.

¿Cómo se siente al trabajar con la música nacional?

Es una responsabilidad laboral y ética, pues este país (Ecuador) me ha concedido el honor de guiar un grupo, por ende, de alguna forma, me debo también a esta cultura. Además ese Guayaquil bohemio, sigue vivo como en el barrio Las Peñas. Hace poco estuve ahí tomando una cerveza cuando de repente sonó una canción de Julio Jaramillo y todos comenzaron a cantar: fue emocionante. Hace 100 años se generó una separación entre la academia y lo popular, sin embargo compositores como: Bartoc, Glass, Piazolla o Forneira Marconi, mantuvieron viva esa relación entre ambas corrientes. El ecuatoriano Humberto Salgado es otro ejemplo, obtuvo inspiración de su impresionante cerebro para sin salir del país crear música universal, que integre también a la ecuatoriana.

¿De ahí su interés que lo ha llevado a estrenar obras inéditas de Luis Humberto Salgado?

Creo que las cosas se están produciendo con una especie de sincronicidad tal como lo plantea Carl Jung, el sicólogo suizo. Cuando llegué a Guayaquil encontré algunas partituras de Salgado al interior de en un sobre amarillo en la biblioteca de la Sinfónica Nacional y fue un descubrimiento maravilloso, se trataba de una Pulcinella, mucho mejor que la original de Igor Stravinsky. Antes, de de Salgado, solo tenía algunas referencias de internet.

¿Cómo evaluaría su paso por la Sinfónica?

Yo hice una convocatoria a todos los ecuatorianos que hayan escrito música, me gustaría que vengan: nosotros se la interpretamos. Quiero grabar además de Salgado, Gerardo Guevara y otros grandes representantes de la música sinfónica ecuatoriana, adicional me interesa abrir el repertorio de la orquesta y entrar en diálogo con el rock o el pop latino. Finalmente, busco estructurar una orquesta juvenil a la manera de un semillero para futuras generaciones.

Dante Santiago Anzolini

Músico ítalo-argentino, que dirige la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, desde abril de 2017, al ganar una convocatoria internacional, abierta por el Ministerio de Cultura y Patrimonio. Ha dirigido con enorme éxito en Europa, Estados Unidos y Sudamérica.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL UNIVERSO en la siguiente dirección: https://www.culturaypatrimonio.gob.ec/en-la-musica-de-jj-late-una-gran-potencia-emocional-dante-anzolini-director-sinfonica-de-guayaquil/

EnglishEspañol